16 de noviembre de 2004

 

El próximo choque monetario

        

La ley de la decadencia de la superpotencia

 

Por Paul Craig Roberts

 

Tomado de http://www.counterpunch.org/roberts11162004.html. Traducción de Alberto Supelano asupelan@etb.net.co

 

El hecho de que la moneda china esté atada al dólar americano impide corregir el desbalance comercial de los Estados Unidos y pone en peligro el papel del dólar americano como moneda de reserva.

 

En el periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial, el dólar desplazó a la libra esterlina como moneda de reserva, debido a que la supremacía manufacturera de los Estados Unidos garantizaba los excedentes comerciales de Estados Unidos. La libra esterlina perdió esa función debido a las deudas de las dos guerras mundiales, a la pérdida del imperio, al deterioro de la base industrial y al ataque socialista a las empresas del Reino Unido.

 

La moneda de reserva produce ventajas especiales al país favorecido. En cuanto moneda de reserva, se garantiza que el dólar norteamericano tenga un alto nivel de demanda. Los bancos centrales extranjeros mantienen sus reservas en dólares, y a los países se les cobra en dólares por sus importaciones de petróleo, lo que exige que otros países compren dólares con su moneda respectiva.

 

Cuando una moneda de reserva satisface las necesidades mundiales además de cumplir las funciones de moneda nacional, el país favorecido puede tener una hemorragia de deuda durante un periodo prolongado a una escala que destruiría rápidamente a la moneda de cualquier otro país.

 

Esta ventaja es una espada de dos filos, puesto que permite que el país que posee la reserva se comporte irresponsablemente generando grandes déficit comerciales y presupuestales. Cuando la marea se devuelve en contra de la moneda de reserva, su valor de cambio se desploma.

 

La razón para el derrumbe es la cuantiosa cantidad de divisas que mantienen los extranjeros. Cuando otros países concluyen que sus provisiones de dólares representan una demanda que Estados Unidos no puede satisfacer, el dólar empieza a inundar los mercados. La financiación de la deuda de los Estados Unidos se agota rápidamente, las tasas de interés aumentan, los bienes importados se encarecen y el nivel de vida disminuye.

 

El derrumbe del dólar está en curso. En los dos años anteriores, el dólar norteamericano descendió el 52% con respecto a la nueva moneda europea, el euro. Este descenso es sorprendente en vista de la lentitud de la economía europea y del hecho de que muchos analistas consideran que el euro es simplemente una moneda política.

 

En realidad, el dólar está disminuyendo con respecto a todas las monedas que tienen alguna reputación internacional: la libra esterlina , el dólar canadiense, el dólar australiano e incluso con respecto al yen japonés, a pesar de la intervención de Tokio para respaldar al dólar.

 

Subyugados por la arrogancia y la ilusión de superpotencia, quienes deciden la política estadounidense no advierten el peligro que corre el país. Los economistas y los gurúes están igualmente en la oscuridad.

 

Los economistas creen que el descenso del valor de cambio del dólar corregirá el déficit comercial norteamericano reduciendo las importaciones y amentando las exportaciones. En otra época había argumentos para defender esta lógica. Pero esa era una época anterior, antes de que las corporaciones norteamericanas subcontrataran los empleos y localizaran en el extranjero la producción para los mercados norteamericanos.

 

Las importaciones norteamericanas de bienes y servicios aumentan cada vez que una fábrica americana se traslada al extranjero o se subcontrata un empleo norteamericano. Los bienes y servicios que las corporaciones norteamericanas producen en el extranjero para los clientes norteamericanos se contabilizan como importaciones y empeoran el déficit comercial. Estados Unidos no puede reducir su déficit comercial aumentando las ventas a China de los bienes que las empresas americanas fabrican en China. Como dijo concisamente Charles McMillion, presidente de MBG Information Services: "La subcontratación es substitución de exportaciones".

 

Es asombroso que los diseñadores de política y los economistas norteamericanos no entiendan que la devaluación del dólar carece de sentido si China mantiene su moneda atada al dólar.

 

Estados Unidos tiene su mayor desbalance comercial con China. En 2000, el déficit  del comercio norteamericano de mercancías con China llegó a ser mayor que el déficit comercial crónico con Japón. En 2003, el déficit comercial norteamericano con China era casi dos veces mayor que el déficit norteamericano con Japón: $124 mil millones frente a $66 mil millones. Se espera que este año el déficit comercial norteamericano con China sea de $160 mil millones, es decir, que se incremente el 29% con respecto al año pasado.

 

Este desequilibrio no se puede corregir si China mantiene atada su moneda al dólar. A medida que el dólar cae frente al Euro y otras monedas, la moneda china cae junto con él y mantiene la ventaja de los bienes chinos frente a los bienes norteamericanos en los mercados mundiales.

 

Las administraciones de Clinton y de Bush son culpables de permitir que China mantenga una moneda fuertemente subvaluada que succiona la capacidad productiva de Estados Unidos. La combinación de trabajo chino barato y de una moneda subvaluada está destruyendo el nivel de vida de la clase media norteamericana.

 

La competitividad y la capacidad de Estados Unidos para cerrar el déficit comercial mediante las exportaciones se erosionan a medida que la base industrial norteamericana se erosiona.

 

Los mercados de dinero no pueden corregir la subvaluación de la moneda china, porque China no permite negociar su moneda y las cantidades de moneda china en manos extranjeras son insuficientes para crear un mercado de dinero.

 

La tasa de cambio fija llegará a su fin tarde o temprano, quizás cuando China cumpla su obligación con la OMC de permitir la flotación de su moneda. Cuando llegue a su fin, provocará un grave choque sobre el nivel de vida de Estados Unidos. Súbitamente, los bienes manufacturados chinos –incluidos los productos de tecnología avanzada– de los que hoy depende Estados Unidos serán mucho más costosos. De la noche a la mañana, comprar en Wal-Mart será como comprar en las tiendas de departamentos del estrato superior.

 

China representa la cuarta parte del déficit comercial norteamericano y la tercera parte del déficit de bienes manufacturados; es la segunda fuente de las importaciones norteamericanas, después de Canadá, y es el tercer socio comercial más grande, tal como se mide convencionalmente. A pesar de estos hechos, el gobierno norteamericano no publica la totalidad de los datos de la cuenta corriente con China, y en cambio incluye a China con "Otros países de Asia y África". Esto mantiene fuera de vista la magnitud del problema.

 

Canadá y México se clasifican como los dos principales "socios comerciales" de Estados Unidos debido a la doble contabilización en la medición de las importaciones y las exportaciones. Por ejemplo, el valor total de las carcasas de automóviles que cruzan las fronteras de Canadá y México para operaciones de ensamblaje se contabiliza como "exportaciones" cuando salen de Estados Unidos  y como "importaciones" cuando regresan.

 

En contraste, el "comercio" de Estados Unidos con China no involucra casi ninguna doble contabilización de partes y componentes.

 

Recientemente, Goodyear Tire and Rubber Company declaró su intención de cerrar todas las plantas ubicadas en Estados Unidos y de manufacturar en el extranjero para los mercados de Estados Unidos. Cada vez que Estados Unidos pierde una industria, el potencial de exportación norteamericano disminuye y aumentan sus importaciones. Este escenario garantiza un déficit comercial creciente y el fin del papel del dólar como moneda de reserva.

 

 

El doctor  Paul Craig Roberts fue Assistant Secretary of the Treasury for Economic Policy durante 1981-82.